Si no la encuentras viva, tírate a la de plástico
Follarse a las ovejas es casi inherente a la sexualidad masculina. Y a la de los patos folladores, y a los Yodas salidos, y a todos los hijos de puta con rabo tieso y falta de cariño. Para casos de auténtica carestía emocional siempre queda el recurso de la Sheep Doll. No se queja, es portátil, lavable, y grita como una condenada cuando de la follas: xiccccc xiccccc xicccccc!

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