¡Cómete a Santa Claus!
¡Pero primero hazle sufrir como a un gorrino! ¡Déjalo tuerto! ¡Córtale las manos! ¡Cápale! ¡Tritúralo! ¡MATALOOOOOO!
Cálmate. Sigue la estupenda receta culinaria que indico a continuación, y dale vidilla a tu imaginación desbordante. Nadie te lo impedirá, y te chuparás los dedos de puro gusto. Es más sano y más legal que emular a Dexter.
La receta de los huevos de Santa está aquí.

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